En llamativa acción, una residente de calle Blanco Encalada enfrentó con un palo de hockey a un grupo de vándalos.
EQUIPO DE CRÓNICA
El comercio cerrado y decenas de vecinos aguardando el paso de los manifestantes frente a sus casas fue la escena que se vislumbró poco antes de una nueva movilización en las cercanías del Parque O'Higgins. "Ya estamos hartos, pues nadie nos responde por la destrucción", afirmó Claudia Herrera, mientras bajaba la cortina de su negocio en calle Beauchef.
Su descontento se suma al de varios ciudadanos y residentes, que además de quejarse tomaron acciones concretas para enfrentar una movilización que no sólo contó con la presencia de estudiantes, sino que también de profesores, trabajadores públicos, e incluso barristas de algunos equipos de fútbol.
Una de las vecinas indignadas con la destrucción que se generó tras la marcha fue María Elena Sobarzo, residente de la calle Blanco Encalada. Salió a comprar y descubrió que los encapuchados estaban rayando su casa, por lo que decidió tomar un palo de hockey de su hijo para enfrentar a los manifestantes, justo cuando estaban destrozando un semáforo. (Ver entrevista en C 6.)
Pero el arriesgado actuar de esta vecina no fue un escarmiento para los vándalos, que mostraron un grado de violencia superior al de otras marchas.
Desmanes en la capital
La segunda jornada de movilizaciones convocadas por la Confech se inició con desmanes en varios sectores de la capital y con barricadas en Providencia, Santa Rosa y en el frontis de la Usach.
Ese lugar y la Plaza Italia fueron el punto de partida para una nueva manifestación, la número 38 desde que se inició el conflicto hace más de cinco meses.
El trayecto en ambos tramos se desarrolló de manera normal, pero fueron los encapuchados los que empañaron una movilización que tuvo una disminución en su convocatoria.
Según la Subsecretaría del Interior, el número de manifestantes no superó las 25 mil personas, mientras los dirigentes estudiantiles cifraron en 200 mil a los asistentes en la Región Metropolitana.
Los incidentes se iniciaron poco antes de las 13 horas, cuando un grupo de barristas de la U. de Chile se enfrentó con palos y piedras a los hinchas de Colo Colo.
Desde ese momento se comenzaron a generar focos de violencia protagonizados por encapuchados, que a pocos minutos de que concluyera el acto cultural comenzaron a ocultar sus rostros.
Los violentistas atacaron una bencinera ubicada en Blanco Encalada con Vergara, e incluso derramaron combustible en el suelo, por lo que los funcionarios de la estación tuvieron que paralizar el mecanismo que acciona los expendedores de bencina.
Los manifestantes también atacaron con piedras el edificio que el Ejército construye a un costado de los ex Arsenales de Guerra, frente al Parque O'Higgins. Los ventanales del inmueble, que aún no es entregado, resultaron en su mayoría destruidos.
Así, los incidentes más violentos se extendieron a varios sectores de la avenida Beauchef, donde se encendieron barricadas.
El secretario general de la FECh, Cristóbal Lagos, aseguró que las barricadas y los desmanes "no reflejan el sentimiento profundo del movimiento estudiantil, no es lo que hemos consensuado en las asambleas, ni es nuestra estrategia, pero es algo propio de un país que se va polarizando, donde un 90% de la ciudadanía quiere algo y el Gobierno quiere otra cosa".
Por su parte, el presidente del Colegio de Profesores criticó a Carabineros y afirmó su preocupación por el actuar de los encapuchados. "Un gobierno responsable investiga, analiza y ve con más detalles este fenómeno", explicó.
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234
detenidos hubo tras las marchas en todo el país. 124 de ellos en Santiago.
25 mil
asistentes hubo, según la Subsecretaría del Interior, en las dos movilizaciones que se realizaron en la RM.
27
carabineros resultaron lesionados.
Vivienda en alerta por destrozos
En alerta y preocupado se encuentra el ministro de Vivienda, Rodrigo Pérez Mackenna, por los constantes destrozos que los encapuchados han dejado en las casi 40 marchas que se han realizado en Santiago. Y la inquietud existe por la alta inversión que el Minvu destinó para este año en torno a realizar mejoramientos urbanos.
"Nos preocupa el grave daño que unos pocos violentistas le están haciendo al patrimonio. Estamos invirtiendo más de $12 mil millones sólo en proyectos para la Región Metropolitana, pero que lamentablemente están siendo dañados", comentó Pérez Mackenna.